Piezas de vehículo que más suelen estropearse y que debes revisar

Hay diferentes elementos en un vehículo que pueden sufrir un desgaste más elevado respecto a su uso. Con el paso del tiempo, el uso del vehículo hace que estos elementos tengan mayor desgaste y puede que sufran alguna avería si no se revisa a tiempo.

Si no se hacen las oportunas revisiones de estas piezas, el vehículo o la pieza en sí puede sufrir una avería que nos puede costar más o menos, en función de la pieza que pueda haberse visto averiada.

Así que también, tenemos que tener en cuenta que hay diferentes piezas que con mayor frecuencia presentan algunos fallos por diferentes motivos, en los que en ocasiones no tiene nada que ver con la pieza en sí, sino más bien con los hábitos o vicios del conductor a la hora de conducir o normalmente por la falta de mantenimiento del vehículo.

Las piezas de las que te hablamos en concreto, en la mayoría de casos tienen que ser sustituidas. Sin embargo, hay empresas o particulares que suelen comprar coches averiados para repararlos ellos mismos y de esta manera ahorrar costes en la reparación, si este es tu caso, desde Transferencia24 hacemos la transferencia del vehículo completamente online:

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Por eso queremos explicarte que tú, como propietario del vehículo, debes hacer las revisiones periódicas de las piezas que a continuación te explicaremos para ahorrarte más recambios de los que tocan al vehículo.

Una buena revisión a tiempo hará que te ahorres costosos recambios que habrían sido innecesarios con un buen mantenimiento del vehículo.

Por eso también existen los recambios de desguace, repuestos reacondicionados y repuestos nuevos obviamente.

En este artículo hemos hecho para ti un listado de los 10 elementos que más suelen estropearse y que conviene revisar periódicamente para el buen funcionamiento del vehículo.

Los 10 elementos del vehículo que se estropean con más frecuencia

1- La válvula EGR: es una pieza muy común en vehículos tipo diésel, y suele fallar por la acumulación constante de carbonilla.

La acumulación se produce generalmente en la misma válvula EGR. Así mismo, es uno de esos elementos que, como te hemos explicado recientemente, pueden dar algunos fallos muy pronto por los vicios y hábitos en la conducción del propietario del mismo vehículo.

Si te preguntas qué tipo de vicios puede desencadenar esta avería de forma temprana, son los acelerones fuertes en el momento en el que el vehículo se encuentra a bajas revoluciones.

Estos acelerones provocan exceso de humo oscuro y de partículas sólidas que acaban por adherirse a la propia pieza, y provocan de esta manera una obstrucción.

2- El turbo: este es otro de los elementos que suelen presentar desde hace ya un tiempo en los vehículos diésel.

Aunque también algunas marcas -como Citroën, Renault, Volkswagen, Ford o Kia- han decidido incluir esta tecnología en algunas versiones de sus modelos en gasolina.

Si el turbo tiene una avería, el propio vehículo en determinados los casos podrá seguir funcionando, aunque la conducción se hará con una considerable falta de potencia.

Uno de los motivos por los que se puede averiar el turbo es la acumulación de carbonilla como en el anterior caso.

3- El catalizador: considerando que la vida útil del catalizador, puede verse alterada disminuyendo su utilidad debido al uso que el conductor del vehículo realiza de su vehículo y principalmente, cuando el conductor básicamente hace solo trayectos cortos o trayectos urbanos muy frecuentemente.

Otro motivo por los que el catalizador puede dar problemas es por la falta de mantenimiento. Si las bujías están en mal estado, podría alterar la vida útil del catalizador.

En el momento en que este elemento no rinde de manera útil, como conductor del vehículo notarás que la potencia falla y el motor se calará reiteradamente muy a menudo.

4- El embrague: considerando también que la vida útil del embrague de un coche no tendría que ser menos que a los 100.000 kilómetros.

Antes no debería darte problemas si mantienes su buen estado. Aunque hay determinadas ocasiones en las que da problema por el uso incorrecto del conductor al cambiar de marchas.

Un uso excesivo de este puede alterar su vida útil y que cada vez vaya perdiendo mayor amortiguación del embrague y éste no responda.

Si da problemas, tendrá que ser sustituido antes de esos 100.000 kilómetros. Podemos localizar elemento, entre la caja de cambios y el motor, su uso posibilita que los cambios de marcha puedan realizarse sin necesidad de desconectar el motor.

5- Los inyectores: Podemos encontrarlos tanto en motores diésel como gasolina. Aunque, es bastante más frecuente que las averías en vehículos diésel sean mayores debido a que la presión con la que trabajan es bastante más elevada.

Si uno o varios de los inyectores falla, la potencia del vehículo disminuirá y además irá perdiendo la gravedad que el motor necesita, haciendo que el motor se llegara a parar.

Puesto que la mayor parte de las averías en los inyectores suelen ser bien por obstrucciones o bien por pérdidas de presión.

Es muy importante que realicemos de forma periódica un mantenimiento óptimo y sustituir el filtro de combustible, por lo menos, cada 30.000 kilómetros.

6- La correa de distribución: Cada fabricante, en este caso, da unas indicaciones específicas para realizar el cambio de correa de distribución.

Normalmente suele estar entre los 60.000 y los 160.000 kilómetros. Tenemos que tener en cuenta que la sustitución de la correa de distribución, implica además realizar el cambio de la bomba de agua.

En ocasiones podemos aguantar porque no notamos nada en el vehículo, aunque el fabricante o nuestro mecánico digan lo contrario.

Pues bien, el hecho de no renovar este elemento puede ser fatal para el motor porque hay varios elementos que se verán afectados.

Por eso es totalmente recomendable que, en el momento de comprar un vehículo, da igual que sea nuevo o de segunda mano, te informes sobre si este cambio se ha realizado o si se ha hecho un adecuado mantenimiento.

Si te presentas con el caso de que, por falta de kilómetros, todavía no se ha realizado el cambio de la correa de distribución y de la bomba de agua, tendrás que tenerlo en cuenta y estar pendiente y revisar la ficha del fabricante para ver la recomendación de esta operación.

7- La bobina de encendido: esta pieza es propia de los vehículos con motores gasolina, suelen tender a averiarse por diferentes carencias que pueden llegar a producirse en el sistema electrónico.

Los síntomas que pueden ir apareciendo cuando el estado de la bobina de encendido no es óptimo son: constantes fallos en el motor, problemas en el arranque o tirones durante la marcha.

Para poder identificar si éste elemento es el que realmente está fallando, tendrás que llevar el vehículo a un mecánico especialista en electricidad de vehículos.

El mecánico realizará una revisión en todo su sistema electrónico para encontrar dónde está el fallo. Si el fallo está en la bobina de encendido, tendrás que cambiarlo rápidamente.

8- Los neumáticos: En el momento en que los neumáticos llegan al final de su vida útil, siempre es aconsejable que se realice su sustitución por otros nuevos.

Con el fin de evitar reventones, un desgate irregular o deformidades que puedan poner en peligro la seguridad del conductor, es necesario y totalmente aconsejable hacer su revisión una vez al mes.

De esta manera podremos comprobar que la presión de los neumáticos es la adecuada y en caso de ver alguna anomalía, realizar el cambio de los neumáticos que se hayan visto alterados.

En este caso es esencial recordar, que los neumáticos con un mismo eje tienen que ser idénticos, en sus medidas como en el dibujo, por eso es que que normalmente el cambio de los neumáticos se hace por parejas.

9- Los faros o pilotos: Junto con la carrocería, los faros y/o pilotos del vehículo son, las piezas más castigadas si el conductor suele hacer sus estacionamientos en la vía pública.

Al estacionar en la calle, las rozaduras y los golpes, que son fruto de uno mismo o de vehículos adyacentes, van provocando un desgaste más prematuro que hace que en la mayoría de ocasiones tengan que ser sustituidos para que el vehículo se mantenga en óptimas condiciones.

Aparte, por la gran fragilidad de sus componentes y por el material con el que se fabrican, la reparación es casi que imposible y se termina por optar en la mayoría de casos por cambiar el faro o piloto completamente.

10- Los filtros: Revisar de forma periódica el estado de todos y cada uno de sus filtros es una manera de asegurarnos que el vehículo funciona de forma óptima y así que desarrolle un rendimiento adecuado.

Por eso te recomendamos realizar la revisión de forma periódica para comprobar el estado de todos y cada uno de los filtros que tienen los diferentes sistemas que forman parte de su mecánica.

Por eso, en todas las revisiones de mantenimiento es fundamental comprobar el estado del filtro de aire, filtro de combustible, de aceite y del habitáculo.

El filtro de aceite, se sustituye siempre que se haga un cambio de aceite del motor, mientras que el resto de filtros, se tienen que cambiar en el momento en que éstos hayan alcanzado el final de su vida útil o bien, tras haber realizado un número determinado de kilómetros.

¿Cuáles son las piezas que resultan más caras a la hora de repararlas en tu vehículo?

En el momento en que tenemos una avería en nuestro vehículo lo primero que nos viene a la cabeza es si el precio se va a disparar, nos preguntamos qué nos va a costar la reparación.

Y es totalmente normal, ya que algunas piezas de coche nos pueden llegar a suponer un desembolso económico excesivo si no hacemos un mantenimiento adecuado como anteriormente te hemos comentado.

Por eso te recomendamos, que dentro de tus circunstancias y siempre en la medida de lo posible, mantengas en buen estado y revises de vez en cuando los componentes que te detallamos a continuación.

Estas son las piezas más caras y si haces buena revisión de ellas, te estarás curando en salud.

Te recomendamos que más vale ir gastando un poco en cada revisión que después realizar costosos desembolses de dinero por no haber sabido mantener adecuadamente nuestro vehículo:

Correa de distribución. Esta es una de las roturas que más tememos como conductores. Es la pieza clave que garantiza una sincronización entre la fase de admisión de la mezcla aire-carburante y el movimiento de las válvulas con la rotación del cigüeñal y el movimiento de los pistones.

Si se avería, las roturas en el coche pueden acabar con el vehículo. Por esta razón te recomendamos cambiarla en el momento en que nos lo aconseje nuestro mecánico de confianza. El precio oscila entre unos 400 euros, aunque puede llegar a los 2.000.

El turbo es otra de las piezas esenciales que debemos mantener. El turbo va comprimiendo el aire que circula al motor aumentando el rendimiento del mismo.

Para evitar problemas con el turbo, este debe estar correctamente lubricado. Además, la calidad del aceite que vayamos a ponerle es fundamental para evitar sorpresas. Un turbo nuevo puede tener un coste de hasta 1.400 euros.

Como hemos visto antes, son los que se encargan de transmitir la cantidad exacta de combustible que necesita el motor.

Estas piezas de los coches se van deteriorando de forma natural por su uso, aunque un posible exceso de agua del motor o circulación demasiado tiempo en reserva van acelerando su deterioro.

Por norma general se averían de uno en uno, pero si se averían todos y tenemos que hacer el cambio completo la jugada nos puede costar unos 2.000 euros.

El desgaste del embrague es totalmente normal porque es una de las piezas que más se utilizan. Si notas ruidos extraños al pisarlo, prepárate para poner uno nuevo por entre 500 y 1.200 euros.

Centralita del motor.Para entendernos es como un ordenador que va gestionando que funcionamiento del coche sea el adecuado.

Su fallo se produce por un fallo de tensión eléctrica o por humedad. Si sucede esto lo que te recomendamos es su sustitución. El precio oscila de los 650 y 2.500 euros.

Es una de las partes más difíciles en cuando a la mecánica, reemplazar el motor es muy difícil, aunque no inviable; cualquier mecánico profesional te lo dirá.

Y también te dirá que en la mayoría de veces es más rentable cambiar el motor que el coche entero. En estos casos, lo mejor es usar un motor fabricado por la compañía.

Reparación de un nuevo motor, pros y contras

La reparación es compleja al no solo tratarse de poner el nuevo motor, que ya en sí es difícil, sino que además se tienen que cambiar todas las partes que conectan y que han ido aumentando su desgaste por el paso del tiempo, como por ejemplo la transmisión.

Si conocer los motivos principales por los que se puede llegar a estropear el motor, podrás evitarlo realizando las oportunas revisiones y estando atento a estos tipos de señales que indican que el motor está averiándose:

– La lubricación no es la correcta: por  una falta de presión o porque el aceite pierde sus cualidades o tiene un bajo nivel de viscosidad.

– No hay una buena refrigeración: Tenemos poca agua en el motor o se ha producido una avería en el sistema refrigerador.

Estos problemas son fáciles de prevenir siempre que se realice un buen mantenimiento del vehículo de forma periódica.

Recuerda hacer siempre las revisiones correspondientes de cada pieza, si logras mantener el adecuado funcionamiento de todas las piezas claves del vehículo, conseguirás tener un vehículo de larga duración y con un óptimo funcionamiento.

Ten en cuenta estas claves y acude siempre a los talleres más cualificados para realizar las revisiones.