Apurar la reserva de combustible de tu vehículo puede salir caro

Casi imposible es encontrar a algún conductor que nunca haya apurado el tanque de combustible de su vehículo, y es que todos hemos cometido este error ya sea por dejadez, quedarnos tiesos, o ir en busca de una gasolinera más barata, ya que todos sufrimos el continuo ascenso de los precios de los carburantes. Sin embargo, no todo conductor identifica este acto como error.

Si no nos queda otra, apurar el tanque de combustible de forma excepcional no supondrá ningún problema para nuestro vehículo, pero hacerlo de forma habitual para ahorrar en combustible e ir gastándonos el dinero poco a poco, práctica muy frecuente entre los jóvenes, puede costarnos más de una avería.

¿Qué ocurre si exprimes hasta la última gota de tu vehículo?

Empezaremos explicando los cuatro elementos clave que forman parte del sistema de alimentación de combustible: depósito, bomba y filtro de combustible e inyectores, ideados para que circule líquido por ellos. Cuando vamos a repostar, el combustible sale de la manguera de la gasolinera y llega al depósito de combustible, quemándose en el interior del motor, para ello pasa por los componentes anteriormente expuestos.

Apurar el tanque de combustible puede desencadenar los siguientes problemas:

  • Sedimentos en el depósito

A pesar de que los combustibles actuales superan numerosos controles de calidad, por el almacenaje, transporte… siempre habrá impurezas, de tal forma que si apuramos el tanque de combustible, más probabilidades habrá de que se atasque la bomba de combustible, el filtro y hasta los inyectores. El reemplazo de cualquiera de los tres componentes, en especial los inyectores, puede salirnos por un precio bastante alto. Un inyector moderno nos saldrá por 500€ aproximadamente, y tu coche tiene como mínimo tres.

 Aunque repostemos combustible más caro que otros en estaciones de servicio de alta calidad, la acumulación de impurezas es inevitable.

  • Falta de lubricación o refrigeración de la bomba de combustible

La bomba de combustible se encuentra habitualmente sumergida en el propio tanque, el que manda combustible a otra de alta presión. Cuanto menos sea la cantidad de combustible en el depósito, mucho más esfuerzo tendrá que hacer la bomba eléctrica para absorberlo, lo que desemboca en un mayor desgaste de esta. Asimismo, la falta de combustible puede provocar la entrada de aire y que la refrigeración y lubricación sea insuficiente, puesto que es el propio combustible el encargado de refrigerar y lubricar la bomba. El reemplazo de la bomba de combustible es bastante caro, además, puede implicar el desmonte del depósito de combustible, incluso el eje trasero.

 

Las consecuencias de quedarte sin combustible

Como ya has visto, apurar el tanque de combustible de tu coche puede costarle una mala pasada a tu cartera, por lo que tratar de no esperar a que se encienda la luz de reserva de combustible debe ser una prioridad.

Aparte de perjudicial para nuestro vehículo y sus componentes, la posibilidad de quedarnos tirados sin gasolina es muy peligroso y pone en riesgo nuestra seguridad, en especial si nos encontramos tirados en mitad de la carretera sin ninguna estación de servicio cerca. Asimismo, quedarse tirado sin combustible ya es sancionable, la multa por ello puede ascender a los 200€ si se te ha detenido el coche en un lugar no seguro o que obstaculice el tráfico.