Si eres de los que aprendió a conducir con la norma de que podías superar en 20 km/h la velocidad máxima para adelantar en carreteras convencionales, tenemos malas noticias que ya son definitivas: olvídate de ello. Lo que empezó como una polémica reforma de la Ley de Tráfico en 2022 se ha consolidado en 2026. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha cerrado la puerta a cualquier retorno de esta medida, a pesar de las críticas y de los datos alarmantes sobre siniestralidad.

Muchos conductores siguen pensando que existe ese «colchón» de seguridad para finalizar la maniobra más rápido, pero la realidad es que hoy en día, pisar el acelerador más de la cuenta te puede costar muy caro. En este artículo vamos a analizar a fondo qué implica esta prohibición, cómo te afectan las nuevas multas en 2026 y, lo más preocupante, por qué los expertos alertan de que esta medida podría estar aumentando los accidentes mortales en lugar de reducirlos.

La norma es clara: El límite es el límite

Hasta hace poco, el artículo 21 de la Ley de Tráfico permitía a turismos y motocicletas rebasar en 20 km/h la velocidad genérica de la vía para adelantar a otros vehículos que circulasen a una velocidad inferior. Era una excepción única en Europa diseñada para reducir el tiempo de exposición en el carril contrario.

Sin embargo, la DGT eliminó esta excepción bajo el lema de «el límite es el límite». La justificación oficial se basa en dos pilares:

  • Armonización europea: España era el único país que mantenía esta excepción.
  • Control de velocidad: La existencia de este margen dificultaba la operativa de los radares de tramo, ya que era complicado discernir técnicamente si un conductor iba con exceso de velocidad por norma o porque estaba adelantando.

Por tanto, si circulas por una carretera secundaria limitada a 90 km/h y te encuentras un camión a 80 km/h, no puedes ponerte a 110 km/h para pasarlo. Tu velocidad máxima durante toda la maniobra debe ser, como mucho, 90 km/h. Esto, como veremos, cambia radicalmente la seguridad de la maniobra.

La polémica: ¿Más seguridad o más riesgo?

Aquí es donde los datos chocan con la teoría. La DGT sostiene que a menor velocidad, menores consecuencias en caso de accidente. Sin embargo, estudios independientes y asociaciones de automovilistas como Dvuelta han puesto sobre la mesa cifras escalofriantes.

Aumento del 54,5% en fallecidos por adelantamiento

Según informes recientes que analizan la siniestralidad tras la aplicación de la medida, los fallecidos en accidentes producidos durante adelantamientos en vías secundarias han aumentado un 54,5%. Expertos como el ingeniero Juan José Alba, de la Universidad de Zaragoza, han explicado el motivo físico de este desastre:

Al no poder acelerar ese extra de 20 km/h, el coche necesita el triple de tiempo y mucha más distancia para completar el adelantamiento. Esto significa que pasas mucho más tiempo invadiendo el carril contrario, expuesto a un choque frontal. Lo que antes era una maniobra rápida y decidida, ahora se convierte en una situación de riesgo prolongada y, a veces, agónica.

velocidad adelantamiento carreteras secundarias

Tabla de multas por exceso de velocidad en adelantamientos (2026)

Con la normativa en la mano, cualquier adelantamiento que supere en 1 km/h el límite de la vía es sancionable. Si sueles circular por carreteras convencionales (limitadas generalmente a 90 km/h), debes conocer a qué te enfrentas si decides pisar el acelerador para acabar rápido la maniobra.

Así queda el cuadro de sanciones para una vía limitada a 90 km/h:

Velocidad (km/h) Sanción económica Puntos
91 – 120 100 € Sin puntos
121 – 140 300 € 2 puntos
141 – 150 400 € 2 puntos
151 – 160 500 € 6 puntos
Más de 161 600 € 6 puntos

Ten mucho cuidado, porque un adelantamiento que antes se consideraba legal (llegar a 109 km/h para adelantar) ahora te costará 100 euros. Y si instintivamente aceleras hasta 121 km/h para evitar un peligro que viene de frente, la multa asciende a 300 euros y perderás 2 puntos del carnet.

Si tienes dudas sobre si algún radar te ha «cazado» en una de estas maniobras o estás pensando en adquirir un vehículo de segunda mano y quieres asegurarte de que está libre de cargas y sanciones pendientes, te recomendamos solicitar un informe DGT de un coche, moto o vehículo. Es la forma más segura de conocer el historial administrativo real de cualquier matrícula.

Consejos para adelantar con la nueva normativa

Dado que la DGT no tiene intención de rectificar, no nos queda más remedio que adaptar nuestra conducción para sobrevivir en la carretera. Aquí tienes algunas claves para realizar adelantamientos seguros sin el margen de 20 km/h:

  1. Necesitas más espacio: Olvida las referencias visuales que tenías antes. Ahora necesitas una recta mucho más larga y despejada, ya que tardarás bastantes segundos más en volver a tu carril.
  2. No apures: Si tienes la más mínima duda de si te dará tiempo, no inicies la maniobra. La capacidad de reacción de tu coche está limitada legalmente.
  3. Desiste si es necesario: Si a mitad del adelantamiento ves que el vehículo que viene de frente se acerca más rápido de lo calculado, frena y vuelve a tu posición inicial detrás del camión o coche lento. Nunca intentes «dar un pisotón» para acabar, porque podrías acabar con una multa o algo peor.
  4. Paciencia: Asume que habrá tramos donde antes adelantabas y ahora será imposible hacerlo legalmente. La media de velocidad en tus viajes por secundarias va a bajar.

Radares de tramo: El verdadero motivo

No podemos ignorar que la eliminación de este margen facilita enormemente la instalación de radares de tramo en carreteras secundarias. Estos dispositivos calculan tu velocidad media entre dos puntos. Si existiera el margen de 20 km/h, podrías alegar que la media salió alta porque realizaste varios adelantamientos legales. Al eliminar el margen, la ecuación es simple: si tu media supera los 90 km/h, hay multa. No hay excusa que valga.

La DGT sigue apostando por la tecnología y la automatización de las sanciones. Para 2026, se espera un despliegue aún mayor de cinemómetros en este tipo de vías, donde se concentra la mayor parte de la siniestralidad mortal.

Adaptarse es la única opción. Revisa tu velocímetro, mantén la calma detrás de los vehículos lentos y, sobre todo, no te confíes pensando que las normas antiguas siguen vigentes. La carretera ha cambiado y tu forma de conducir debe hacerlo también.